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¿En qué se diferencia un hurto de un robo?

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En la práctica jurídica y dentro del mundo del derecho la diferenciación de qué es un robo  respecto a otros delitos patrimoniales es obvia y no nos produce a los operadores gran problemática discernir entre los posibles tipos penales a la hora de analizar el conjunto de elementos probatorios y fácticos que nos encontramos en el supuesto de hecho o en el expediente.

Sin embargo, la sociedad, los legos, e incluso los medios de comunicación, no tienen el conocimiento jurídico técnico necesario para poder resolver dicha incógnita, diferencia que lleva en nuestra regulación desde más de dos siglos. Por ello, y en aras de poder dar unos sencillos apuntes para todos aquellos que quieran resolver sus inquietudes en esta temática, realizamos las siguientes diferencias, respecto a su tipo más parecido el delito de hurto.

LA FUERZA Y LA INTIMIDACIÓN. –

El primer elemento que distingue a estos dos delitos amigos de lo ajeno se encuentra en la propia comisión del delito. El empleo de la fuerza o de la intimidación partícipe en la apropiación es la diferenciación prioritaria en la distinción de ambos tipos delictivos. El empleo de la fuerza en las cosas o de la violencia o intimidación en las personas hacen que los hechos sean calificados como robo y no como hurto.

PENOLOGÍA. –

Las penas de prisión varían significativamente en función del tipo delictivo. Para el robo nos encontramos con una pena mínima de un año y con una pena máxima de hasta seis años. Por parte del hurto tenemos una pena de prisión mínima de seis meses y una máxima de tres años.

La tipología de la pena y su duración irán siempre en función de lo acreditado en el procedimiento y por los hechos recogidos como ciertos y probados en la sentencia acudiendo a uno u otro artículo dentro de la regulación. La calificación de los hechos y el relato de los mismos hace que la labor del abogado especialista en el derecho penal sea clave para que la sentencia sea favorable a los intereses del justiciado.

PROCEDIMIENTO. –

En función del tipo penal en el que se concreten y recojan los hechos realizará una modificación, en la tramitación, en el procedimiento y en la duración del mismo. Ambos, en la mayoría de los casos, se pueden tramitar por medio del procedimiento de enjuiciamiento rápido cuando sean hechos flagrantes, es decir, con una inmediatez de la comisión del delito, o se cometan in fraganti, y cuando no revistan de una complejidad excesiva para la instrucción.

Sin embargo, en los delitos de robo, máxime cuando pueden tener la consideración de especial gravedad, o cuando se ve necesitada la instrucción de un material probatorio mayor, y del desarrollo de una investigación acerca de los diferentes elementos del tipo, se acudirá al procedimiento abreviado.

MEDIOS EMPLEADOS. –

Otra diferencia típica en ambos tipos de delitos es la concreta realización de los hechos, y, por ende, los instrumentos utilizados, la forma de acceder a los objetos, la agresión realizada o la intimidación pretendida.

Cuando nos encontramos en supuestos de mero despiste, de una apropiación simple que exclusivamente tiene como consecución la sustracción, con ánimo de lucro, es decir, con una finalidad de enriquecimiento, se tratará de un hurto, sin embargo, cuando se realice una interacción con la víctima o con el bien mueble de la fuerza, de la intimidación o con el empleo de herramientas u objetos especialmente relevantes en este tipo delictivo nos encontraremos con un robo.

CONCLUSIÓN.-

Para finalizar, y en aras de no hacer un desarrollo exhaustivo de todas las diferencias existentes entre ambos tipos, dejando temas como autorías o los grados de tentativas posibles, es muy importante la determinación y calificación de los hechos, no exclusivamente por motivos punitivos, sino que tienen gran relevancia en temas de aseguradoras y sus coberturas, excluyendo determinados tipos de coberturas en función de la calificación de los hechos.

Todo tiene su relevancia jurídica, su interpretación y su defensa, por lo que un buen asesoramiento, en cualquier lado de la sala y del supuesto, es un aval para poder gestionar y garantizar íntegramente los intereses suyos y de sus familiares.

Carlos J. Elena Morales
Abogado del Dpto. Penal

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