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El calor y la llama. Breve desarrollo del delito de incendio en el Código Penal

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INTRODUCCIÓN

La época estival arranca y la gran mayoría de los pensamientos proporcionados por nuestro memoria e imaginario atisban sol y su conjunción con el elemento hídrico, playas, descanso y un aumento de temperatura. Y es ese último recuerdo el que nos da pie al siguiente artículo.

El verano es la época en la que se producen más incendios en nuestro país, propiciado por el aumento de las temperaturas, la poca conciencia ecologista y la afluencia de un mayor público a montes y zonas forestales, haciendo un innecesario y terrible cóctel que aumenta la intensidad, frecuencia, magnitud y duración de los mismos. Sin embargo, el mayor peligro para estos desastres naturales y para nuestro patrimonio biográfico es el ser humano, ese factor antropogénico que tiene en más de un 90% de los casos la influencia directa o indirecta en el origen de ellos.

TIPIFICACIÓN

El legislador, conocedor de la importancia y casuística de estos hechos que atentan contra nuestro patrimonio y seguridad colectiva, incluye desde la reforma del Código Penal en 1995 a los delitos de incendios como un delito colectivo, despojándose de la concepción primigenia y patrimonial de la regulación previa.

Con la modificación última de 2015, el delito de incendio se configura como un delito de peligro que ampara y protege la riqueza forestal de nuestro país, un delito de riesgo hipotético que es consumado con la mera realización de la conducta típica, quedando recogido en el artículo 352 conforme a lo siguiente: “Los que incendiaren montes o masas forestales, serán castigados con las penas de prisión de uno a cinco años y multa de doce a dieciocho meses. Si ha existido peligro para la vida o integridad física de las personas, se castigará el hecho conforme a lo dispuesto en el artículo 351, imponiéndose, en todo caso, la pena de multa de doce a veinticuatro meses.”

Por su parte, el artículo 353, contiene el tipo agravado, que aumenta las penas correspondientes, en atención a la concurrencia de determinadas circunstancias:

  • ª Que afecte a una superficie de considerable importancia.
  • ª Que se deriven grandes o graves efectos erosivos en los suelos.
  • ª Que altere significativamente las condiciones de vida animal o vegetal, o afecte a algún espacio natural protegido.
  • ª Que el incendio afecte a zonas próximas a núcleos de población o a lugares habitados.
  • ª Que el incendio sea provocado en un momento en el que las condiciones climatológicas o del terreno incrementen de forma relevante el riesgo de propagación del mismo.
  • ª En todo caso, cuando se ocasione grave deterioro o destrucción de los recursos afectados.
  1. Se impondrá la misma pena cuando el autor actúe para obtener un beneficio económico con los efectos derivados del incendio.

El concepto de monte para nuestro Código Penal, lo obtenemos de la ley de montes 43/2003, que modificaba y actualizaba en gran medida la longeva ley de montes de 1957,  recogiéndolo como “todo terreno en el que vegetan especies forestales arbóreas, arbustivas, de matorral o herbáceas, sea espontáneamente o procedan de siembra o plantación, que cumplan o puedan cumplir funciones ambientales, protectoras, productoras, culturales, paisajísticas o recreativas”.

REFLEXIÓN

El delito de incendio, ya sea como hemos visto a través de su inclusión intencional, o en su tipo imprudente del 358, tiene un revestimiento de especial protección gracias a la labor del legislador que nos hace conscientes de la importancia de nuestro ecosistema y de nuestro patrimonio forestal que año tras año se le hace participe de ser portada y protagonista de las noticias veraniegas gracias a ver como se deteriora, destroza y arrasa por las llamas que son originadas por la mano del hombre. El papel del ministerio público y de la policía forense es crucial para la salvaguarda de nuestros parajes naturales y para que poco a poco les retiren de esa primera plana estival para ser exclusivamente el segundo plano de fotografías y recuerdos en estas fechas.

Carlos J. Elena Morales
Socio del despacho
Dpto. Penal