Descubriendo delitos empresariales

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INTRODUCCIÓN.-

Poco a poco, el legislador, integra nuevas realidades y nuevos supuestos de hecho, alejados de los delitos y de las formas delictivas clásicas, que se adentran en ilegalidad y prosperan en la tipicidad. Hechos que perjudicaban enormemente a diversos colectivos acababan tomando otros cauces procesales que no tenían incidencia en la responsabilidad criminal de los autores.

Nos adentramos, esta vez, en la revelación de secretos, secretos empresariales, que perjudican gravemente el orden socioeconómico y el libre mercado de una empresa particular por diversos hechos que son revestidos de una responsabilidad penal.

REGULACIÓN.-

Acudimos a nuestro Código penal, sección tercera del Capítulo XI para encontrar la regulación de estos delitos al mercado, concretamente a los artículos 278 al 280 que son los que más utilidad práctica tiene para una pyme y para sus intereses.

Como punto de inicio debemos determinar el concepto clave para este tipo delictivo y es qué se entiende por “secreto de empresa”. Este concepto jurídico indeterminado de secreto, el secernere latino, entendido como poner algo aparte donde no llame la atención, es comprendido por la jurisprudencia como aquello oculto que es reservado a unos pocos, apartado de los demás en el seno de la empresa, que tenga un contenido suficiente importante para afectar a la esfera competitiva de la misma y afectar a su valor en el mercado. La revelación de la técnica de los procedimientos de producción, la organización interna, estrategias empresarias, u otras informaciones trascendentes para la empresa, como la fijación de precios, márgenes de ganancias, expansiones, etc…, siempre que exista una voluntad de mantener ocultas y no compartirlas con terceros o el resto del mercado, son ejemplos claros de este secreto empresarial tipificado.

Por tanto, encontramos las siguientes características en este tipo penal, exclusividad, dado que es propio de la empresa, confidencialidad, en tanto que es una reserva de la información, valor económico, incremento del valor respecto al mercado, y licitud, la legalidad debe imperar para la protección.

Adentrándonos ya al tipo penal del art. 278 de nuestro Código Penal, recoge el llamado espionaje industrial, conforme a lo siguiente:

“El que, para descubrir un secreto de empresa se apoderare por cualquier medio de datos, documentos escritos o electrónicos, soportes informáticos u otros objetos que se refieran al mismo, o empleare alguno de los medios o instrumentos señalados en el apartado 1 del artículo 197, será castigado con la pena de prisión de dos a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses.”

Vemos la variedad en la forma de su comisión apareciendo cualquier medio posible para aprehenderse de la información empresarial que se buscase. Lo que nos encontramos en un delito posible para cualquier tipo de persona que se consume de forma anticipada viendo que ya con el mismo apoderamiento se consume el tipo penal siendo innecesario un real conocimiento o posible utilización de la información adquirida.

Distinto es el art. 279 que dispone lo siguiente:

“La difusión, revelación o cesión de un secreto de empresa llevada a cabo por quien tuviere legal o contractualmente obligación de guardar reserva, se castigará con la pena de prisión de dos a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses.”

Como podemos comprobar en este tipo sí es necesario tener conocimiento previo de la información y del secreto de empresa, siendo un tipo de comisión especial por parte del autor dado que tiene que tener una obligación legal o contractual de guarda de la misma, siendo y conceptualizándose como una violación del secreto profesional.

REFLEXIÓN.-

Garantizar la estabilidad del mercado y la libre competencia del conjunto empresarial es una de las máximas de nuestra realidad y es tenida en consideración por nuestro ordenamiento. Las externalidades e inferencias realizadas en el seno de la empresa para perjudicar su decurso en sus operaciones o en su apariencia respecto al cliente o empresarios alterando el axioma de la mano invisible smithiana y la realidad económica son recogidas en nuestra regulación sancionando penalmente estas conductas atípicas en aras de garantizar un libre desarrollo de nuestras empresas.

Carlos J. Elena Morales
Socio del despacho
Dpto. Penal